Paulina y los seres imaginarios
"Cada criatura del mundo
es como un libro y una imagen
para nosotros, y un espejo".
Alan de Lille
(teólogo y poeta francés del siglo XII)
Estas palabras evocan una creencia generalizada de la Edad Media: que cada piedra, planta y animal, por humilde que sea, desempeñaba un papel en el gran diseño de la creación de Dios. Los humanos podían leer la naturaleza, como un libro, para revelar e interpretar la verdad espiritual.
Paulina sintió una fascinación por la mitología y los seres fantásticos desde niña. Solía ir a leer a la biblioteca de la escuela primaria en los recreos y a la tarde como socia. Sentada en el piso de parquet encerado, luego de haberle solicitado a la bibliotecaria libros sobre esas temáticas, sólo el timbre del recreo la sobresaltaba con la cabeza sumergida entre las ilustraciones, grabados y reseñas de antiguas cosmogonías .
Al principio la maestra le sugirió que leyera las Fábulas de Esopo y La Fontaine .Así lo hizo .Las que más retenía en la memoria eran aquellas en que los animales se devoraban unos a otros o eran muertos, desollados o sacrificados.
La del lobo con piel de oveja, El águila y la zorra , El cazador que es mordido y muerto por una áspid.
Otro día se pasó releyendo la fábula del águila y el búho, imaginaba como en el descuido del alado animal, el otro se engullía a todas las crías de la soberbia ave quien le había advertido que sus cachorros eran tan bellos y preciosos que los reconocería. Sin embargo el hambriento lechuzón sólo vio unos animalejos monstruosos, repugnantes, de aire hosco y voz chillona. Y los devoró con fruición. Entendía las moralejas pero más se deleitaba con los relatos cruentos y sangrientos.
A medida que iba saciando su sed de truculencia y crueldad empezó a fijarse ella misma en los estantes donde se ubicaban los libros de mitología griega, romana y orientales.
Un inmigrante había donado una enciclopedia ilustrada en la que Paulina podía distinguir entre las letras góticas medievales del título las palabras “Bestiario Latino Medieval”
Para investigar el grueso libro, encuadernado con cuero envejecido, agrietado, con olor a la piel de los embutidos de la carnicería, Paulina debía ir a la biblioteca a la hora exacta en que abría a los socios y se quedaba hasta el cierre.
No entendía las frases ni los relatos en latín pero quedaba subyugada por las ilustraciones de monstruosos animales .Luego cuando cursó el bachillerato pudo profundizar de qué trataban esas narraciones.
Por primera vez supo de la mantícora, una criatura con alas parecidas a murciélagos, la cara y la barba de un hombre, un cuerpo rojo y del tamaño de un león, ojos azules y tres hileras de dientes. Se decía que venía de la India y tenía una voz horrible: un cruce entre una flauta y una trompeta. Tenía cola de escorpión con aguijones en cada lado, que picaba tan rápido con esta arma que cualquiera que se acercara se enfrentaría a una muerte segura. Una opción para quienes se toparan con la mantícora era atacar desde la distancia, pero con cuidado, ya que la misma también podía utilizar su cola como arco y flecha. Rápida como un ciervo, la criatura era cruel y ansiaba carne humana. El ejemplar tenía a modo de glosa breves reseñas prendidas con alfileres herrumbrados que el hombre había traducido. Así Paulina comprendía mejor el retrato de estos animalejos .No pudo evitar pensar en la maestra de 5º grado cuando leyó sobre la mantícora.
El unicornio también le llamó la atención, estaba bellamente ilustrado con colores brillantes en azul, rojo y dorado. Le pareció el más hermoso entre tantos monstruos. Un animal pequeño, blanco y delicado con un cuerno en el centro de la frente. Paulina solicitó un diccionario ilustrado en castellano para poder interpretar mejor la historia de estos ser fabuloso. Leyó que el unicornio se describía de diversas maneras, como un chivo pequeño, un asno o un caballo.
El único cuerno en medio de la cabeza se representa como recto y largo, y a menudo con un surco en espiral que lo recorre. Es feroz, fuerte y rápido, y ningún cazador puede atraparlo. Para domesticar a la bestia para que pueda ser capturada, una niña virgen es colocada en su camino. El unicornio, al ver a la doncella, se acerca a ella y pone su cabeza en su regazo y se queda dormido. Los cazadores pueden capturarlo o matarlo fácilmente. Algunos relatos dicen que la joven virgen debe desnudar su pecho y permitir que el unicornio succione. Si así lo hace es capturado y es llevado al palacio del rey. También aquel día copió que el unicornio es enemigo del elefante, al que ataca con su cuerno, perforando la barriga del mastodonte. Algunas fuentes decían que es el clavo afilado en el pie del unicornio el que lo atraviesa. El cuerno de un unicornio es muy valorado. Se puede usar para detectar veneno y, si se sumerge en una bebida envenenada, el mismo hace que el veneno se vuelva inofensivo. El cuerno en polvo se usa como afrodisíaco. No entendía aún el significado de “afrodisíaco” pero la palabra le encantó.
Mantícora
El unicornio también le llamó la atención, estaba bellamente ilustrado con colores brillantes en azul, rojo y dorado. Le pareció el más hermoso entre tantos monstruos. Un animal pequeño, blanco y delicado con un cuerno en el centro de la frente. Paulina solicitó un diccionario ilustrado en castellano para poder interpretar mejor la historia de estos ser fabuloso. Leyó que el unicornio se describía de diversas maneras, como un chivo pequeño, un asno o un caballo.
El único cuerno en medio de la cabeza se representa como recto y largo, y a menudo con un surco en espiral que lo recorre. Es feroz, fuerte y rápido, y ningún cazador puede atraparlo. Para domesticar a la bestia para que pueda ser capturada, una niña virgen es colocada en su camino. El unicornio, al ver a la doncella, se acerca a ella y pone su cabeza en su regazo y se queda dormido. Los cazadores pueden capturarlo o matarlo fácilmente. Algunos relatos dicen que la joven virgen debe desnudar su pecho y permitir que el unicornio succione. Si así lo hace es capturado y es llevado al palacio del rey. También aquel día copió que el unicornio es enemigo del elefante, al que ataca con su cuerno, perforando la barriga del mastodonte. Algunas fuentes decían que es el clavo afilado en el pie del unicornio el que lo atraviesa. El cuerno de un unicornio es muy valorado. Se puede usar para detectar veneno y, si se sumerge en una bebida envenenada, el mismo hace que el veneno se vuelva inofensivo. El cuerno en polvo se usa como afrodisíaco. No entendía aún el significado de “afrodisíaco” pero la palabra le encantó.
Bernardino Luini-Milanés, c. 1480 - 1532-Procris y el unicornio
C. 1520/1522
Paulina leía y anotaba estos datos que la trasladaban a lugares increíbles .Volvía a la casa humilde con piso de tierra y al releer estas anotaciones la casa le parecía un castillo medieval.
Lo que más le impactaba eran las figuras de animales míticos como la medusa con serpientes en la cabeza.
En 1957, Paulina aún no existía .Un escritor argentino de apellido Borges publicaba en México el Manual de Zoología Fantástica, 10 años después la obra era ampliada y publicada con el título de “El Libro de los Seres Imaginarios" por la editorial Kier en Buenos Aires en 1967. Llegó a manos de la bibliotecaria como un obsequio de una excéntrica señora que viajaba a Europa y no podía llevar tantos libros en sus maletas. Cuando Paulina estaba en séptimo grado Ofelia le dijo que podría llevárselo a su casa para leerlo tranquila , que tenía unas ilustraciones muy bonitas que ella sabría copiar muy bien y que los relatos eran breves, también podría transcribirlos si quisiera.
Paulina no respiró por unos segundos, quedó sin aliento , casi pensó que le podía dar una muerte súbita como esas que había leído en los libros de Higiene y Biología. Lo guardó en el portafolio de cuero y al terminar la clase, las cuadras hasta su casa se le hicieron eternas. No comentó nada. Se sacó el guardapolvo, comió unas chuletas secas , frías que su madre había dejado en la plancha de asar. El puré también estaba frío pero el corazón de la niña hervía. Levantó los platos, los lavó y se recostó a deleitarse con su tesoro.
Leyó el prólogo y lo que le llamó la atención era que el autor hablaba como “nosotros” y que decía :
“Ignoramos el sentido del dragón, como ignoramos el sentido del universo, pero algo hay en su imagen que concuerda con la imaginación de los hombres, y así el dragón en distintas latitudes y edades. Un libro de esta índole es necesariamente incompleto; cada nueva edición es el núcleo de ediciones futuras, que pueden multiplicarse hasta el infinito. Invitamos al eventual lector de Colombia o del Paraguay a que nos remita los nombres, la fidedigna descripción y los hábitos más conspicuos de los monstruos locales.”
¿Por qué no había nombrado a la Argentina? Ella sabía de algunos monstruos locales y del barrio. Qué lástima pensó. Podría haberle escrito a la dirección que figuraba en la anteportada Se lo comentaría a Ofelia. Se fijó en el índice y hojeó algunas ilustraciones.
Descansaba entre lecturas, transcribía los relatos e intentó no con mucha suerte copiar los dibujos. Alternó mate dulce con cáscara de naranja y poleo , luego se hizo un té con hojitas de mandarina como le enseñaba su abuela Teresa para calmar su ansiedad. Elina pasó a buscarla el sábado para ir al cine pero ella prefirió continuar con la curiosidad que le provocaban esos seres. Sobre todo las víboras que se mezclaban con otras criaturas. Su madre les tenía fobia, se horrorizaba si veía una soga , un cable o algo que se pareciera a una de estas bichas. Muchas veces y hasta adulta tuvo la sospecha de que las personas les tienen miedo a ciertos animales porque en cierto modo se parecen a ellos. El escritor describía a la Anfisbena como una serpiente con dos cabezas como si una no le bastara para descargar su veneno. Refería El Tesoro de Brunetto Latini: “La anfisbena es serpiente con dos cabezas, una en su lugar y la otra en la cola; y con las dos puede morder, y corre con ligereza, y sus ojos brillan como candelas” .Se enteró que Anfisbena, en griego, significa “que va en dos direcciones” y que es un reptil que en países sudamericanos comúnmente se la conoce por doble andadora, por serpiente de dos cabezas y por madre de las hormigas. Esto es porque las hormigas la mantienen. También que, si la cortan en dos pedazos, éstos se juntan. Otra bestia que la conmocionó fue “EL BASILISCO”. La breve narración contaba que en el transcurso del tiempo el basilisco se modificó hacia la fealdad y el horror y ahora se lo olvidó. Su nombre significa pequeño rey; para Plinio el Antiguo, el basilisco era una serpiente que en la cabeza tenía una mancha clara en forma de corona. En la Edad Media, fue un gallo cuadrúpedo y coronado, de plumaje amarillo, con grandes alas espinosas y cola de serpiente que podía terminar en un garfio o en otra cabeza de gallo. Borges aclaraba que el cambio de la imagen se debía a un cambio de nombre; Chaucer, en el siglo XIV, habla del basili-cock. Paulina recordó ese nombre: Geoffrey Chaucer, un escritor, filósofo, y poeta inglés, autor de los Cuentos de Canterbury que ella ya había leído. Otro detalle que agregaba el escritor era que uno de los grabados que ilustran la Historia Natural de las Serpientes y Dragones de Aldrovandi le atribuye escamas en vez de plumas, y ocho patas.
Hacía alusión a la virtud mortífera de su mirada. Los ojos de las gorgonas se petrificaban; Lucano refirió que de la sangre de una de ellas, la Medusa, nacieron todas las serpientes de Libia: el áspid, la anfisbena, el amódite, el basilisco. Y transcribía El pasaje del libro IX de la Farsalia y que ella redactó cuidadosamente en su libro de notas.
Agregaba el poeta ciego que el basilisco vivía en el desierto; mejor dicho, creaba el desierto. A sus pies caían muertos los pájaros y se pudrían los frutos; el agua de los ríos en que se mojaba quedaba envenenada durante siglos. Su mirada rompía las piedras y quemaba el pasto. Otra vez se le apareció a Paulina unos rostros cuyos rasgos se asemejaban a esta alimaña.
Se aseguraba que el olor de la comadreja lo mata y que en la Edad Media, lo hacía el canto del gallo. De este modo los viajeros experimentados se proveían de gallos para atravesar comarcas desconocidas.
Otra elemento mortífero era un espejo; al basilisco lo fulmina su propia imagen. Paulina no pudo evitar relacionarlo con el mito de Narciso y con su amiga que se miraba en el el espejo más de 50 veces al día.
Grabado con una comadreja luchando con un basilisco, en forma de gallo con cola de reptil, del siglo XVII.
Václav Hollar
El domingo a la noche terminó de leer toda la obra. Había podido copiar y realizar algunos trazos de dibujo.
Pero por sobre todo jamás se olvidaría de estas historias fantásticas que se parecían en muchos aspectos a la realidad del mundo de los humanos.
Patricia Delaloye
9 de septiembre de 2019







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Patricia